Isabel's profileIsabel on linePhotosBlogLists Tools Help

Blog


    MERCADO MEDIEVAL DE ÁVILA 2009

    Imagínate por un momento que en Ávila, un día cualquiera, una gran corriente de aire empezara a voltear la muralla y sus gentes con mucha fuerza. Tras el vendaval, una gran calma. La gente se mira, observa a su alrededor y, al principio, no se reconoce, pero, a pesar de todo, cada cosa está en su sitio. Salvo con una pequeña diferencia: están en otra época. Se han trasladado en el tiempo como si la ciudad amurallada hubiera devuelto de sus entrañas la historia más intrínseca de la ciudad.
     
    Pues bien, algo así es el Mercado Medieval de Ávila. Es una actualización del medievo en su vertiente más comercial, es cierto, pero con un componente de participación y de alegría que hace que miles de personas, un año más, se hayan acercado a esta pequeña villa cercana a Madrid para disfrutar del encanto que ofrece una ciudad revestida en su arquitectura con la seña antigua de hace siglos y que arrastra a propios y visitantes a vestirse con trajes de Guiomares, Jimenas, Diegos, condes de Navamorcuende, reyes, esclavos, escribanos judíos, pertinaces moriscos y árabes, bufones y damas de la calle.
     
    Los que hemos visto evolucionar este mercado nos hemos cerciorado de varias cosas. Una de ellas es que sigue causando una gran expectación en los millares de turistas y curiosos que se acercan al centro abulense a disfrutar del colorido de la fiesta, del olor a hierbas medicinales y a parrillada, del contacto con otra época -idealizada a nuestro gusto y finalidad-, del disfrute de los más pequeños.
     
    Cada vez han sido más las calles que se han puesto al servicio de esta feria del medievo, coronada por las grandes murallas que sirven de escenario único para este acontecimiento. Eso es señal de éxito, sin duda.
     
    Otra de las cuestiones es la participación, en toda su extensión, de los establecimientos abulenses que se apuntan al carro que pasa frente a su calle y deciden sacar al público su producto: joyas, comida, ropa, zapatos, cestos, cerámica, bebida... Y es que hay que aprovechar el tirón. Como también lo han hecho muchas asociaciones de la capital, que han decidido autopromocionarse -igual que los comercios anteriores- adaptándose al entorno, como camaleones disfrazados de dragones... Está bien que salgan a la calle en estos momentos. Así lo han hecho muchos chavales que hasta han vendido "agua de botijo a 10 céntimos". No está mal la ocurrencia; no, señor. Eso sí: en algunas calles, las más "locales", se notaba el bajón de calidad e incluso se puede decir que daban una imagen algo regular del espectáculo callejero. Sí, había cosas muy cutres entre las ventas de algunas asociaciones y de algunos grupitos de niños espabilados. Me hizo hasta gracia.
     
    Está claro que se ha conseguido, después de trece años de historia de este mercado, consolidar este evento turístico apoyado firmemente en una muralla medieval que respalda el carácter de la fiesta. Si es la primera vez que asistes, la sensación de quedarse con la boca abierta es inevitable; también la del agobio el sábado. Las mejores horas para visitarlo siempre son la primera de la mañana y la de la tarde. El domingo por la tarde también es muy aceptable.
     
    Algunos consejos
    En general, me he vuelto a llevar una impresión muy grata del mercado, y lo digo como vecina de las afueras -y el año pasado del centro: imposible aparcar-; precisamente es el aparcamiento lo más complicado. Lo mejor es disponerse a pasear por esta bella ciudad y aparcar un poquito más lejos del centro. No hace falta alejarse mucho, ni subir ni bajar cuestas. Desde la estación de trenes y la de autobuses hasta la muralla hay apenas diez o doce minutos. Minucias para los madrileños o los vallisoletanos, por ejemplo.
     
    Otro consejo para los visitantes es observar los precios de los puestos; cuidado con las "clavadas", ya que hay muchos que no se molestan en poner lo que valen las cosas. Pregunta primero, por el bien de tu bolsillo, y evita puestos de caraduras, que siempre los hay.
     
    Fiesta medieval de referencia
    El Mercado Medieval de Ávila se ha convertido en una referencia de este tipo de fiestas no sólo por su trayectoria; también por su consolidación durante este tiempo y por la integración de la ciudad. La participación de los abulenses demuestra que son ellos los primeros que venden su fiesta.